La Copa Africana de Naciones ha comenzado con fallos de organización, problemas con la retransmisión de los partidos, arbitrajes totalmente desacertados e importantes brotes de COVID.
La CAN Camerún debía haberse llevado a cabo en el 2019, pero retrasos en las obras obligó a llevar el torneo a Egipto y Camerún tuvo dos años para terminar unos estadios de primera que estuvieron vacíos en cada partido.
Otro de los problemas ha sido el tema de la retransmisión de los partidos. La CAF anunció que emitiría sus encuentros en abierto a través de su canal de Youtube. Sin embargo, en plena retransmisión del Camerún-Burkina Faso, la emisión se detuvo porque una cadena de Sudáfrica, que tenía los derechos, denunció a la CAF por quebrantar la ley de copyright.
La CAF hizo oídos sordos y al día siguiente volvió a emitir en directo el Marruecos-Ghana, pero a la media hora de juego se volvió a quedar sin señal por el mismo problema. Todo ello porque la organización no tenía los derechos para emitir su propio torneo.
También la pandemia de la Covid-19 ha dificultado todo, asociada con la variante ómicron, y como consecuencia, casi todas las selecciones anunciaron casos positivos entre sus miembros pocos días antes de empezar los partidos.